¡QUE NO SE LAS LLEVE EL VIENTO!
Viento,
¡no te lleves las palabras!
Quiero saborearlas
aunque a veces amarguen.
Necesito paladearlas
hasta dejarlas sin sabor.
Quiero escucharlas
aunque sean estridentes.
Percibir todas sus notas
hasta llegar al silencio.
Quiero verlas
aunque me deslumbren.
En todo momento,
desde el alba hasta el ocaso.
Quiero olerlas
aunque me embriague.
Dejarme invadir
por toda clase de perfumes.
Quiero acariciarlas
aun cuando sean ásperas.
Sentir en mi piel
todas las texturas.
Viento,
¡no te lleves las palabras!
¡Quiero llegar hasta el fin!

Mariana dijo
Entre otras razones, para que el viento no se lleve nuestras palabras, es por lo que escribimos aquí.
Precioso poema, de verdad, podía servir como himno de nuestras bitácoras.
Un beso, este con abrazo, que hace mucho frío.
2 Febrero 2007 | 07:44 PM